Cuando iba al colegio y nos enseñaban la geografía de Europa siempre me sonó a guasa el nombre de aquel canal que se encuentra entre Francia y las Islas Británicas, ese paso de agua estrecho y largo, sin gran calado, que todos los castellano-parlantes conocemos como "Canal de la Mancha". Desde aquel entonces siempre tuve una muy mala opinión de ingleses y franceses por descuidar de aquella manera la masa de agua que los separaba, pues muy lleno de mierda tenía que estar aquello para que dijesen directamente que era una mancha.